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Desquiciado Wines apuesta a la Inteligencia Artificial para presentar su colección de vinos

VINOS Y BODEGAS

Osos, leopardos, elefantes, pumas y ciervos con vides en vez de cornamenta. Así es la nueva imagen que Desquiciado Wines eligió para presentar su línea de vinos, una bodega boutique de Tupungato que desde siempre coquetea con la idea de romper moldes y que ahora lo hace, literalmente, etiqueta por etiqueta.

El proyecto nació de la amistad entre Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto, dos apasionados del vino que se conocieron trabajando juntos en otros emprendimientos. Tamagnini, enólogo de formación, se pasó años de vendimia en vendimia probando técnicas y estilos hasta encontrar una identidad propia. Sesto, con más de una década en marketing, ventas y logística dentro de bodegas de peso, aportó la mirada comercial y de marca.

En 2015 decidieron vinificar juntos por primera vez. De esa experimentación compartida salieron los cortes que terminarían dándole forma al proyecto, y también el nombre: Desquiciado, por esa obsesión casi límite con innovar y probar cosas nuevas en cada cosecha. Hoy elaboran sus vinos en Tupungato, en pleno Valle de Uco, una de las regiones más altas y heterogéneas de Mendoza en cuanto a suelos, lo que les permite jugar con distintas parcelas dentro de la zona y buscar frescura y tipicidad varietal en cada etiqueta.

El giro salvaje de las etiquetas
Hasta ahora, el guiño rebelde de la marca vivía sobre todo en el nombre y en líneas como The Wild Side, su serie de vinos naturales con maceraciones prolongadas y mínima intervención (el Chardonnay skin contact, la Garnacha y el Clarete). Con el nuevo lanzamiento, ese espíritu salvaje saltó directamente al packaging: cada etiqueta de la línea ahora está ilustrada con un animal distinto, de trazo colorido y actitud tan desprejuiciada como el resto de la propuesta de la bodega.

Para presentar estas etiquetas Desquiciado apostó por una pieza audiovisual generada con inteligencia artificial que combina humor y estética hiperrealista. En el video, un personaje que remite a un patrón de bodega clásico —anteojos, pañuelo al cuello, copa en mano— se pregunta en voz alta por qué, de repente, todos los vinos parecen tener animales en la etiqueta. La respuesta llega en clave de ficción: un oso, un leopardo, un elefante, un puma, un jabalí y un ciervo con vides enredadas en las astas van apareciendo junto a las botellas, como si los propios animales tuvieran algo que ver con la elaboración. El cierre es la posta de la marca: Tamagnini y Sesto, de brazos cruzados, frente a toda la nueva línea, con una sola frase a modo de manifiesto.

"La idea de la IA es porque hace tiempo con Martín (Sesto) veníamos pensando cual sería la herramienta para mostrar los animales de las etiquetas y todo lo que respecta a nuestra impronta en como comunicar los vinos, algo muy desestructurado. Ahí aparece Mati de Matts & Matters, él se presentó y le comentamos que justo estábamos activando nuestras redes con el uso de IA" expresó Gonzalo Tamagnini para nuestro medio.  

El enólogo agregó: "Le pasamos la información a Matías, le explicamos lo que necesitábamos, lo que nos gustaba, el estilo cine, como un trailer para mostrar y fusionar todas estas cosas que sentimos con respecto a los animales, ya que hacerlo en la realidad es imposible. Así que estamos muy contentos con el resultado, porque Mati hizo un gran material y la estética de Desquiciado permite jugar con la IA"

La pieza ya circula en las redes de la bodega y suma otra capa a una identidad que, desde el nombre mismo, nunca buscó pasar desapercibida.

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