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Germán Inglese: «En Patio 378 nos gusta dar calidad y buen precio»

GASTRONOMÍA

Entrevistamos al Jefe de Alimentos y Bebidas de Novotel Buenos Aires, quien junto a los fuegos del chef ejecutivo Facundo Díaz lidera una silenciosa revolución en Patio 378. Una charla sobre la filosofía sustentable Plant Forward, el ADN francés y la audaz estrategia para derribar el mito de que comer en un hotel es un lujo prohibitivo en pleno centro porteño.

La avenida Corrientes nunca duerme, pero a veces abruma. Entre el destello de las marquesinas de los teatros, el olor a porciones de muzzarella al molde y el murmullo constante de la multitud que busca un respiro, existe un oasis que suele pasar desapercibido para el ojo apurado. Al cruzar las puertas vidriadas del Novotel Buenos Aires, el ruido de la calle se apaga de golpe. Allí te espera Patio 378, un restaurante que está reescribiendo de manera silenciosa las reglas de la gastronomía en el centro porteño.

Históricamente, el público local le ha tenido cierta timidez al restaurante de hotel. Existe esa idea preconcebida de que, al traspasar el lobby, te esperan manteles acartonados, mozos distantes, precios en dólares y una cocina pretenciosa pero sin alma. Un prejuicio que, en un contexto económico complejo donde salir a comer exige afinar el lápiz, aleja al comensal de a pie. Sin embargo, la propuesta comandada por Germán Inglese (Jefe de Alimentos y Bebidas) y el chef ejecutivo Facundo Díaz demuestra que es posible ofrecer un servicio de alta gama y una cocina sofisticada a precios que compiten —y muchas veces superan— a cualquier bistró de la zona.

Derribar el prejuicio: ¿Por qué comer en el restaurante de un hotel?
Las ventajas de elegir un restaurante de hotel para un almuerzo de negocios o una cena tranquila son tan evidentes como subestimadas: la seguridad, los rigurosos estándares internacionales de higiene, un servicio profesionalizado y, sobre todo, la calma. En Patio 378 podés conversar sin necesidad de levantar la voz; una cena post-teatro se convierte en una pausa real de disfrute, lejos del apuro del "doble turno" que imponen los locales a la calle.

Para Germán Inglese, la clave está en democratizar este espacio sin descuidar la calidad. Su visión comercial huye de los precios inflados y apuesta a la concurrencia: "Siempre pensamos en conjunto con Facundo, más allá de los costos de cada plato. Queremos que la gente venga, sacrificar ciertas cosas, obviamente para que nos den los costos, pero también dar un buen producto. No me gustaría presentar esto de una mala manera. Presentemos las cosas como son, jugamos con otros productos, pero digo, tiene que ser todo de calidad, no solamente la presentación, también tener un precio competitivo, porque si no pasa esto que después la gente no viene a los hoteles".

El "Menú del Chef" y la conciencia del Plant Forward
La gran columna vertebral de Patio 378 es su Menú del Chef, una propuesta de pasos que cambia semanalmente para aprovechar el producto fresco de estación en su mejor momento. Pero el verdadero diferencial radica en su compromiso con la sustentabilidad y la reducción del desperdicio de alimentos a través del enfoque Plant Forward.

Este concepto global no implica una cocina exclusivamente vegetariana, sino un cambio de paradigma: priorizar el reino vegetal, tratar a las proteínas animales con mayor racionalidad y optimizar la materia prima al máximo para reducir la huella de carbono. Novotel ha decidido alejarse de los masivos y derrochadores buffets de antaño para dar paso a un formato mucho más consciente y elegante. Germán lo explica de este modo: "Nosotros antes teníamos un menú libre, buffet, pero bueno, con el tema de la concurrencia, de los lugares, que todo cambió, el hotel está con una planificación de Plant Forward, de cuidar los alimentos y los desperdicios. Entonces decidimos hacer una propuesta de tres pasos —entrada, principal y postre— con cuatro opciones cada una".

Este diseño dinámico no solo evita el desperdicio en las cocinas, sino que permite ofrecer tarifas sumamente competitivas en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Actualmente, la propuesta ofrece una excelente relación de valor: podés optar por un plato principal individual por $28.000, o elegir el menú de tres pasos completo por $36.000 (valores que ya incluyen una bebida sin alcohol y café). Para una zona donde un sándwich al paso ya roza cifras llamativas, almorzar bajo un estándar internacional de este calibre es una alternativa inteligente que merece atención.

Desayuno y Merienda Parisina: el ADN francés en pleno centro
Novotel pertenece al grupo francés Accor, y esa herencia europea se hace notar cuando el sol empieza a caer (o a salir). La pastelería y la panadería del hotel rinden culto a la tradición de las boulangeries.

El desayuno parisién y la merienda de la tarde en Patio 378 son rituales ideales tanto para el turista nostálgico como para el local que busca un rincón de desconexión. Aquí, las clásicas medialunas de manteca conviven con croissants hojaldrados con precisión artesanal, pains au chocolat que se deshacen en la boca, tartines bien resueltas y una cafetería de especialidad extraída con cuidado técnico. Es el punto de encuentro perfecto para una charla de negocios a media tarde o para planificar la noche antes de que empiece la función de teatro.

El mapa en la copa: Sommeliers y ferias que rompen el molde
Para quienes entendemos el vino no como una simple bebida, sino como la expresión de un terruño, la carta de Patio 378 es una grata sorpresa. Lejos de las cartas de hotel aburridas y corporativas, la selección de etiquetas dialoga de cerca con el mapa vitivinícola argentino: desde los sutiles y minerales Pinot Noir de la Patagonia hasta la frescura del Torróntes del Noroeste, pasando por Malbecs de zonas prestigiosas del Valle de Uco como Gualtallary o Altamira y hasta un naranjo de La Rioja.

Esta sensibilidad por el vino se traslada a sus icónicas ferias de vinos, eventos diseñados bajo un estándar gastronómico que supera la media del mercado. Inglese recuerda cómo decidieron marcar la diferencia: "A mí me gusta eso. Poder brindar un buen servicio, que era lo que nos destacaba justamente de las ferias de vinos. Una feria de vinos siempre, por lo general, ponían quesitos, empanadas y nada más. Lo básico, tostaditas. Nosotros no, nosotros hacíamos paté. Después hacíamos diferentes tipos de roll caliente, sándwich y después lo que servíamos era un plato caliente, por ejemplo, un risotto, unas pastas... siempre tenías un plato fuerte: ragú de hongos y papines con lomo. O sea, era una gastronomía de alto nivel que la gente se iba muy contenta y el precio de la entrada de esa feria era súper competitivo".

Convivencia perfecta: el turista y el comensal local
¿Cómo conviven el huésped de negocios extranjero y el vecino que trabaja en una oficina del centro? El secreto de Novotel radica en su versatilidad. Para el turista, el hotel diseña promociones cerradas y cenas integradas que resuelven de forma segura y placentera sus noches post-vuelo o días de lluvia.

Para el comensal local, Patio 378 se presenta como un secreto a voces: un refugio de hospitalidad donde se come sano, rico y rápido, con estacionamiento disponible y un trato cálido que te hace sentir en casa. Al fin y al cabo, de eso se trata la buena gastronomía: de crear espacios donde el placer y la sensatez se sienten a la misma mesa. La próxima vez que camines por Corrientes y sientas que el ritmo de la avenida te sobrepasa, haceme caso: cruzá el lobby del hotel. Tu copa y tu plato ya están listos.


JUAN CARLOS PALACIOS

REDACTOR Y SOMMELIER

lugaresysabores.com
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